sábado, 7 de agosto de 2010

New York Times (15.10.08)


Hoy, mientras leía una artículo en el periódico, me di cuenta que recuerdo mis eventos y escribo como si mis recuentos fuesen artículos del New York Times: guardo una falsa distancia de lo narrado, la cual trato de hacer aún más evidente añadiendo una que otra frase interesante de personajes sobre cuya identidad no me importa profundizar.
Pero, en realidad, soy uno de esos personajes de los que escribo de pasada. Mis propias intenciones me son tan ajenas como las de los demás. Aunque nunca se es dueño de la totalidad de uno mismo. Incluso lo que pienso, aquello que me parece ser más propio porque aún no lo comparto, se me escapa en ocasiones y olvido. 

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