viernes, 27 de junio de 2008
Tasa de cambio
Cómo Luis casi se reinstituye en el poder, sólo delatado por su imprudencia importa poco hoy; se celebra la Fete de la musique. Siglos más tarde, Denise I descubre que no se puede viajar en el metro de París pasada la medianoche, muchos menos durante la noche del solsticio. Digamos que ahora sé que caminar de un lado a otro del Louvre y sus jardines toma media hora cuando se cojea.
¿Qué contar? … París es feo. O bien, sólo en raras ocasiones me parece fotogénico. No obstante, agrada. Tal vez, se verá mejor luego del verano cuando nos vayamos todos los turistas. Seré engreída; mi barrio apesta. Sólo hay turistas, barras, hoteles y un parque en las sínsoras. Napoleón nunca vio el arco terminado.
56 rue de Passy. Han comenzado las clases. El profesor de arquitectura no quiere ensayos porque “en pasadas ocasiones (en la Sorbona) los estudiantes americanos le han entregado copias de artículos de Wikipedia y Google”. No creo poder ejemplificar mejor la idea de una esencia cultural de la cual, tiens! tiens!, soy parte. En etnografía, la profesora quiere que “usemos nuestros contactos en París para realizar trabajo de campo en los suburbios”. Pongamos esto de ir a los suburbios en perspectiva: nunca he tomado ninguna línea del metro de un lado a otro y contactos parisinos, ni en Facebook.
Demás impresiones y vida práctica. No hay lavanderías en mi vecindario. En revanche, hay tres Starbucks y dos McDonalds; no sé si tienen lavadoras. El pocillo promedio cuesta tres dólares. El sándwich, cinco. Cuatro yogures, uno y pico. La tasa de cambio es $1.63, luego del impuesto del banco. La moda femenina son sandalias de soldado romano.
Lo bueno. Los parques pequeños. En lugar de rancheras y gospel, se toca el acordeón y el violín en el metro. Tampoco se puede pedir mejor clima.
martes, 18 de marzo de 2008
Grenouilles
No hay sapos en Nueva York.
He comido mofongo en el barrio dominicano. Gloria. Caminar por las calles fue como visitar el Paseo de Diego por par de horas. Algo es algo. Para completar el día, el conductor de la guagua resultó ser niuyorican con esposa salvadoreña y no sé qué lío en corte por inmigración. Ah, la experiencia niuyorquina.
Hoy visité a Hamilton. La verdad que me imaginaba su tumba menos ostentosa. Bueno, si nos ponemos técnicos, mayor verdad es que esperaba encontrarme a Michael Cera vestido de Hamilton y con zapatos Converse® caminando por el cementerio. Tiene una que acostumbrarse a lo kitsch del siglo dieciocho. El cementerio, el cual he esperado todo el semestre por ver, es muy acogedor a no ser por la manifestación al cruzar la calle con pleneros y altoparlantes y, claro, estar a metros de Wall Street. Las ciudades engañan.
Entre otras cosas, he descubierto televisión por Internet. Ahora, no creo que sea capaz de terminar los estudios graduados.
viernes, 5 de octubre de 2007
Entrada segunda
Había escrito otra entrada.
No me decido por el idioma. Claro, el español surge naturalmente y la comodidad se deshace de todo conflicto socio-lingüístico (es decir, seguiré escribiendo en español porque me da igual).
Hay un examen de historia del siglo XIX pendiente. El libro sobre el período revolucionario y la era napoleónica está abierto en el capítulo siete; tiene demasiados adjetivos innecesarios. El tema de guerra total me recuerda a Pabón. Los estudios graduados son sólo cuestión de preguntas a las que nadie realmente responde. El profesor hace de moderador los estudiantes dan sus opiniones por dos horas y media (menos los diez minutos de pausa). Cuando los acostumbrados al arte hablan parecería estar uno en una grabación de “Quién tiene la razón” (menos el acento cubano). Mis notas, en consecuencia, son igualmente sólo preguntas; el examen también lo es. Supongo que será cuestión de creatividad.
El dinero de mis préstamos, como si hiciese falta recalcar su virtualidad, debe andar por Gran Caimán, lo cual queda más cerca que Tombuctú, donde ha de haber estado las pasadas semanas. Como aún no tengo trabajo, me divierto yendo dos veces a la semana a la oficina de asistencia económica a preguntar por su paradero. Ya que ando de pobre, diariamente calculo dónde coño se invierte todo el dinero que terminaré pagando por el año. Esta semana he añadido a los salarios de los profesores que andan en carros deportivos y edificios con ratones las visitas de Spivak, Scott y Klein; pero, me parece que bien podría contar los sándwiches de almuerzos.
Ayer tuve entrevista en un centro de tutorías. Hoy me levantó una doña que llamaba para ofrecerme dar clases sabatinas en un “community college” a niños de 9 a 11 años; la edad no me cuadra con que sea un “college” así que no me decido por si realmente recibí tal llamada; igual, le dije que estaba disponible.
Domésticamente podría estar mejor. Podría tener más ganas de cocinar para una y deshacerme de los menús de pollo o dejar de sustituir comidas por galletas con leche. O podría vivir en el piso 24, donde no tuviese de frente la ventana del vecino, quien, de hecho, nunca apaga la luz de su cocina. He terminado por primera vez una bufanda; es roja. Justo leía que luego del Terror, en el bals des victimes, los familiares de los guillotinados se ataron cintas rojas al cuello; ¡vaya gesto! Supongo que era el equivalente de los “Fulanito siempre te recordaremos” (con el diseño de una motora en la cual murió el sujeto).
Ubicación: Un mes más tarde me choca que los americanos no saluden con un beso. El informe del clima cambia cada media hora. La única comida a precio decente en el campus es pizza. La acera justo frente al Instituto es la pasarela de todos los estudiantes con una kipá.
Conferencias de la semana: la unión de los rojos y los verdes en Dinamarca, sociología de la literatura, la ley del velo en Francia.
Todavía no descubro por qué no se hunde la isla.
jueves, 30 de agosto de 2007
Semana primera

Leo a Borges en el metro; finjo conocer a ambos. Cuenta la leyenda (y alguien más) que éste entendió mejor El Quijote en inglés; esperemos, pues, que no le moleste que no le lea en español. Aunque tal vez sea peor traición querer reemplazar su libro por cualquier diario por ahorrar peso en el bulto.
Prometí contar más de la ciudad... Pues bien, es grande, y sí, Honduras, se anda como en colonia de bacterias. El mercado marea. Venden adornos para el árbol de navidad con el emblema de I love NY (?!), imanes, llaveros, tazas, alcancías, llaveros con nombres, letreros de calles con nombres comunes, bolas de cristal, trapos por ropa... todo a precios absurdos, claro. Comic relief: Ayer pasaba por un puesto y el dependiente le pregunta al cliente si era francés. El cliente responde que no, que hablaba "Turkish and English", a lo cual el vendedor responde "Turkish? Boulough, boulough, boulough! Ah? Turkish?" El cliente enojado le dice "I don't like that", pero ya no pude escuchar el resto. Fue de lo mejor del día.
Downtown: Basta con usar ropa dos tallas más grandes y descombinada. A gusto, añada un café frío, un bulto cruzado, cualquier lectura para el metro, el cambio de luz y su parada en el parque y, no ha de olvidar, su Ipod.
Sorpresa: la población asiática y judía.
Agradable: la variedad de restaurantes, gente e idiomas, el clima, los parques, los mercados de frutas y vegetales, las librerías, los cines...
Noticia: No sé leer mapas.
Visitas: Parque Central, 5ta avenida, Union Square-Farmer's Marquet, ONU, Jardín botánico de Brooklyn, Biblioteca pública de NY, Empire State Building, Times Square y Coney Island. Casi todas logran ser tan grandiosas como nauseabundas.
Ayer decidía ignorar que no valían la pena los $18 de entrada al Empire State cuando vi a una chica rubia de tamaño mediano, tal vez de mi edad esperando en fila. Llevaba puesta un camisa sin mangas que decía National Guard. Pensé que era una ridícula de algún estado del "midwest", que para colmo recibiría un descuento en la entrada (porque no se lo dan a estudiantes, pero sí a militares). Una hora más tarde la persona con quien hablaba la chica le grita a otro: "Honey look! She's from Belarus!" ... Me falta acostumbrarme a la ciudad.
sábado, 12 de mayo de 2007
"Fama"
Seré maniqueísta; me parece que el programa cumple el mismo propósito que la filas largas en los parques de atracción: aglutinar a la gente, estancarlas en un charco de su agrado (digamos su sofá o cama con comida a la mano) para que no anden dispersas por ahí. No digo que la televisión sea la "cajita del diablo", pero ¡es que no hay nada mejor que un grupo de chamaquitos confundidos creyendo que saben cantar! Dan lástima los pobres. Aún de pasada se notaban sus caras ingenuas y esperanzadas, mientras escuchaban los elogios (si se le pueden llamar así) disparatados de tres o cuatro individuos con microfónos del tamaño de su cerebro.
Y bien, ¿será eso lo que somos todos? No me decido si nos reflejamos o le imitamos... Esperar en fila dos horas por una atracción de dos minutos, ¿no es acaso lo más ordinario? ¿Vemos a los concursantes confundidos (que también hicieron su fila ridícula para la audición) por la misma razón que cantamos en la bañera? Par de meses, miles de anuncios y algunos millones de dólares más tarde gana aquél; sonríe, pero no me decido si lo hace por alivio o alegría genuina. ¿Habrá visto los hilos que le sostenían?
martes, 1 de mayo de 2007
Plato TV: reflexiones sobre el gobierno bovino
Así, sin más, parecería tratarse de otro canal de cocina, pero nótese que no es plato de “conflei” sino “Pleito tiví” del filósofo. El nombre se da en inglés por razones obvias de mercadeo.
La idea del canal surge luego de extensas lecturas (de esas que bastan para saber de qué no trata la lectura) de La Re(s)pública; se determina así la necesidad de un monopolio televisivo de parte de canales de filosofía como método de educación de las masas, de los cuales Plato TV será la cadena principal. Lo siento Platón, pero la aristocracia no es la solución. He designado, además, a Antonio Gramsci como CEO de la cadena.
En vistas de tan magna tarea, he diseñado parte de la programación del canal, en sustitución de una lectura atenta del texto previa al examen de mañana. Por razones presupuestarias y pequeñas incumbencias respecto al “estado vital” de los presentadores, el siguiente es sólo un borrador.
Plato TV: Bringing you closer to the idea
6:00 a.m. “Despertar en el mundo” (Heidegger)
8:00 a.m. “Latín sin barreras” (San Agustín)
8:00 p.m. “Mythbusters” (Descartes, Newton, Einstein)
9:00 p.m. “Whose Line Is It Anyways?” (Foucault, Derrida, Wittgenstein)
10:00 p.m. “Club 700” (Kant)
11:00 p.m. “The Apprentice” (Aristóteles)
sábado, 3 de marzo de 2007
El-Der-The-Le film
1. A little nonsense now and then is relished by the wisest men.
2. There's no earthly way of knowing which direction we are going. There's no knowing where we're rowing, or which way the river's flowing. Is it raining? is it snowing? is a hurricane a-blowing? Not a speck of light is showing, so the danger must be growing. Are the fires of hell a-glowing? Is the grisly reaper mowing? YES! The danger must be growing, for the rowers keep on rowing AND THEY'RE CERTAINLY NOT SHOWING ANY SIGNS THAT THEY ARE SLOWING!!!
3. In spring time, the only pretty ring time. Birds sing, hey ding, A-ding A-ding. Sweet Lovers love.
Margo Tenenbaum
I couldn't even begin to think about knowing how to answer that question.
Bob Harris
Which one's burgundy?
Kuzco
Kuzco: Yay, I'm a llama again! Wait...